EL INSTINTO NATURAL DE UN BURRO

En uno de mis viajes a Oaxaca, México, a principios de la década del 2000, un amigo me contó la siguiente historia.

Un grupo de campesinos de un pueblo muy apartado estaban planeado construir una carretera. Enviaron una delegación para pedir ayuda al alcalde del distrito. El alcalde ofreció una máquina retroexcavadora y algunas herramientas. También ofreció la asistencia de un ingeniero. En ese momento, el jefe de la delegación dijo al alcalde: "Un ingeniero? Para qué? No hemos usado uno anteriormente."

El alcalde le explicó que el ingeniero los ayudaría con el trazo de la carretera. A lo que su interlocutor contestó: "En el pasado, cuando queremos construir un camino, hemos soltamos un burro, y él nos ha llevado siempre por el camino más correcto."

La moraleja de esta historia es: "El instinto natural de un burro puede hacer maravillas."

 

Con mi amigo el médico veterinario José Pérez en las montañas de Tlaxiaco, Oaxaca

Con mi amigo el médico veterinario José Pérez en las montañas de Tlaxiaco, Oaxaca, c. 2003.